Tenemos la mala práctica de pensar lo mejor de nuestro producto para ofrecerlo a nuestros clientes. Es una mala práctica debido a que nos aleja de nuestros objetivos de venta. Si nos alejamos un poco de nuestro producto y nos centramos en nuestros clientes, las ventas aumentan, la verdad no hay que pensarlo mucho.

Nuestro producto no se vende solo

Debemos tener algo muy claro, los productos no se pueden vender solos. Hay que darles un poco de promoción o de publicidad para que las personas lo conozcan. Y es aquí dónde nos preguntamos ¿a quién?

Nuestro producto puede tener muchas ventajas sobre los competidores, puede tener varias características que no tienen los demás productos similares en el mercado y puede tener un diseño de branding impactante. Pero si estas ventajas, características y diseño no le interesan a nuestros clientes, entonces estamos perdiendo mucho.

Para gustos, los colores

Coloquemos un ejemplo de un producto de uso diario: papel higiénico. Sabemos que este producto se va a comprar, porque es una necesidad. Nuestra competencia tiene el mismo producto, pero se dió cuenta que a nuestros clientes les gusta que el papel tenga olor, y le puso una fragancia de rosas; descubrió que nuestros clientes no quieren que los paquetes sean de plásticos, así que los venden en papel resistente y biodegradable; investigaron acerca de los colores y cambiaron su fondo a un color claro.

Por otro lado, nuestro producto es el mejor porque tiene caritas de animalitos y es suavecito.

La situación está en que la competencia interactúa con nuestros clientes, debemos conocer a nuestros clientes para poder ofrecerle lo que les gusta.

pakoideas.com

Dato curioso: existe el papel higienico negro (fuente)

Cambiando nuestro paradigma

En todo negocio tenemos claro que hay que promocionar nuestro producto, las preguntas de ¿cómo? ¿cuando? ¿donde? Se responden una vez nos hayamos respondido ¿a quién? Si iniciamos una estrategia de medios sin conocer a quien nos dirigimos estaremos perdiendo dinero, probablemente mucho, pero estamos perdiendo otro recurso que es mucho más importante: el tiempo.

Para cambiar la perspectiva de cómo tu negocio evoluciona, entonces fíjate en tus clientes. Los cambios que tus clientes tienen a través del tiempo influyen mucho en la decisión de compra. Un ejemplo claro son los niños que hace 10 o 15 años le pedían a sus padres ir al McDonalds son los mayores consumidores de la línea especial del mismo restaurante.

fuente: pexels.com

Cambia tu contenido

Continuamos con el ejemplo del papel higiénico, cuando realizamos contenido digital con este producto, se nos hace bastante sencillo: gente sonriendo con el producto en la mano. Pero esto lo harían todas las empresas ¿cómo puedes hacerlo diferente?

Espera, antes de seguir, puedes que te estés preguntando ¿este chico de verdad piensa las empresas que hacen papel higiénico tienen redes sociales?

Pues, la mayoría no, usualmente la empresa si tiene redes sociales y promocionan sus productos allí, que no solamente venden papel higiénico.

PERO (sí, un gran pero) ¿te acuerdas que hace poco mencioné el papel higiénico negro? Su empresa si tiene una red social para el papel higiénico, es en Twitter: Renova. El contenido de su Twitter está repleto de contenido real, pocos diseños. De las actividades que participan, los premios que se han ganado, RTs de sus seguidores y fotos de sus otros productos (papeles higiénicos normales… y de papel reciclado).

Acciones para tomar

  • Tómate un tiempo para observar a tus clientes, conversa con ellos, pregúntale ideas, síguelos en redes sociales y deja un espacio abierto dentro de tu empresa para escuchar opiniones.
  • Alejate de tu producto un poco, sabemos que nos dedicamos a hacer el mejor producto, pero no nos podemos desinteresar a quien va dirigido este producto.
  • No te quedes con el contenido tradicional, utiliza las opiniones de tus clientes para saber que les gusta a ellos y también ofrecérselo como contenido.
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